lunes , 25 mayo 2026
pesca cuba

Mucho mar, poco pescado y demasiadas mentiras

La lista de entidades que supuestamente alcanzaron éxito en sus planes en 2025 revela la repetición de una vieja coartada.

La Habana (Sindical Press) – Mientras muchos cubanos comen pescado por pura casualidad o a fuerza de imaginarlo dorándose sobre una sartén, el vicepresidente del Grupo Empresarial de la Industria Pesquera, Jorge Arias Bringuez, aseguró que, en 2025, el sector mostró estabilidad y crecimiento sostenido en las capturas de plataforma.

Fue en la oriental provincia de Holguín donde el funcionario ofreció sus credenciales de embustero mayor, al exhibir un éxito incapaz de sostenerse fuera de las páginas de la prensa oficial.

Otro de los protagonistas del espectáculo propagandístico resultó ser el secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Alimentaria y la Pesca, Jorge Luis Fajardo Casas.

A través de sus declaraciones se conoció que la plantilla actual del sector, a nivel nacional, asciende a 18.000 personas, así como algunas de las actividades conmemorativas realizadas en diferentes centros pesqueros del país por el Día del Trabajador de la Pesca, celebrado cada 8 de abril.

El representante del monopolio sindical, tutelado por el partido único, ofreció detalles sobre la jornada de homenaje iniciada el 2 de abril en la empresa Prodal, la entrega de la Placa conmemorativa por el centenario del natalicio de Fidel Castro a seis colectivos laborales y la inauguración de una exposición fotográfica itinerante.

Llama la atención el número de centros productivos destacados en la emulación del año anterior, entre ellos empresas pesqueras de Sancti Spíritus, Villa Clara y Granma, y la unidad empresarial de base (UEB) Santiago de Cuba, entre otras.

La lista de entidades que supuestamente alcanzaron el éxito en sus planes en 2025 revela la repetición de una vieja coartada que intenta enmascarar la ineficiencia de un sistema basado en la planificación centralizada.

Con una flota diezmada por la falta de piezas de repuesto, sin recursos para cumplir los programas de mantenimiento y sin disponibilidad del combustible necesario, el volumen de capturas es muy limitado.

Para alcanzar el consumo mínimo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), de alrededor de 12 kg per cápita al año, se necesitarían entre 132.000 y 140.000 toneladas anuales. Sin embargo, el potencial máximo de la plataforma insular es de solo 22.000 toneladas, lo que requeriría volúmenes de importación insostenibles para la debilitada economía nacional.

La reducción de las compras en el mercado internacional, de unas 33.000 toneladas al año a apenas 8.000 en años recientes, dibuja un panorama que en nada se parece al promovido por los funcionarios que encabezaron las celebraciones por la efeméride establecida el 8 de abril de 1972.

Los datos indican que el pescado continuará figurando entre los productos inaccesibles para el cubano que no recibe dólares o euros desde el exterior.

Siempre existirá la posibilidad de adquirir ciertas especies en algunas de las llamadas tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC).

La mayoría, sin embargo, tendrá que resignarse a consumir las insípidas clarias y tilapias, criadas en estanques y micropresas distribuidos en todas las provincias, siempre que la economía lo permita.

Comer pescado en Cuba, lejos de ser un derecho, se transforma en un privilegio, en un breve respiro en medio de tantas privaciones alimentarias.