Aleaga Pesant Report examina la tercera parte del análisis sobre la Ley 179 del deporte cubano y concluye que se trata de una apertura defensiva, diseñada para captar recursos sin ceder libertad real. El programa denuncia la centralización obligatoria, la falta de autonomía financiera, la inseguridad jurídica, las restricciones ideológicas a los patrocinadores y la negación del atleta como sujeto económico. Advierte que el control estatal frena la inversión, empobrece el desarrollo deportivo y confirma el temor del régimen a una apertura auténtica basada en la libertad.
Bueno, mal y rápido. No es que tengamos electricidad: nos la quitaron desde las siete de la mañana y, como se está haciendo costumbre, de siete de la mañana a siete de la noche hay apagón en el municipio Plaza, en La Habana, por lo menos donde nosotros nos encontramos. Queremos agradecer a la Asociación Sindical Independiente de Cuba por estos bombillos recargables, que son los que nos están permitiendo ahora mismo poder filmar este trabajo.
Este trabajo sería hoy la tercera parte sobre la Ley 179 del deporte cubano, una ley que, sin lugar a dudas, pudiera ser una oportunidad para el desarrollo del deporte, para el desarrollo de los mecanismos de mercado, pero también para el desarrollo de la comunicación y la publicidad comercial. Y nos vamos a hacer cinco preguntas.
- ¿La centralización y la mediación es obligatoria?
- ¿Por qué falta autonomía financiera?
- ¿Por qué la restricción ideológica a los patrocinadores?
- ¿Da seguridad jurídica a la inversión?
- ¿Por qué se niega al atleta como sujeto económico?
Hola, esto es Aleaga Pesant Report desde La Habana, Cuba, un compendio de la política, la sociedad y la cultura cubana. Hoy abordaré, mal y rápido, un solo tema: La Ley 179, cuando la apertura teme a la libertad.
Pero como diría Petronio, el árbitro del buen gusto, la prisa no es elegancia. Maleconazo: mientras la dama duerme, la oportunidad de enfrentarte a tus demonios. Una novela histórica que ficcionaliza los duros sucesos de los años noventa: la masacre de Cojímar, la revuelta de Regla, el hundimiento del remolcador “13 de Marzo”, el Maleconazo, el derribo de los aviones de Hermanos al Rescate y, fundamentalmente, Concilio Cubano. Todo esto en medio de una historia de amor compleja, como son las buenas historias de amor.
Pero volviendo al tema de marras: ¿qué está pasando ahora mismo en la Isla con esta Ley 179 y cuáles son los problemas más importantes que tiene?
La centralización y la mediación obligatoria. Si algo limita la libertad de esta ley, firmada en el verano de 2025 y publicada en la Gaceta Oficial ahora en enero, es el intento de control total, egoísta, avaricioso y codicioso del Partido. Más que del Partido como estructura, de los personajes que controlan al Partido. Porque el Partido, esa gran masa amorfa de “comunistas”, como todo buen comunista que se respete, tiene al hijo en Miami. Vamos a estar claros, eso no lleva discusión.
Esto nos lleva a cuestionarnos por qué esta centralización y mediación obligatoria. La falta de autonomía financiera es evidente: los ingresos generados por el deporte no van directamente a quienes los producen, es decir, a los deportistas, los equipos, las federaciones y los comités. Son ellos los que realizan eventos internacionales y los que podrían atraer patrocinadores. No es lo mismo lo que puede atraer como patrocinadores el Estadio Latinoamericano que lo que puede atraer el estadio Wilfredo Pagés en Manzanillo.
Cuando se les quita el incentivo económico a quienes son capaces de promoverse —el equipo de béisbol, el equipo femenino de voleibol, el equipo de boxeo— se tira una tabla rasa hacia abajo y se bajan todos los niveles de desarrollo posibles. Y lo primero que ha pasado es que, casi un mes después de aprobada la ley, nadie oye que haya un patrocinio real, más allá de alguna empresa estatal que el gobierno esté moviendo para tratar de embaucar a los privados.
Otro problema es que se mantiene la inseguridad jurídica, que es el meollo del arroz con pollo de la situación económica nacional. No hay legalidad estable, no hay jurisprudencia, no hay confianza en la permanencia de las reglas del juego. Nadie va a meterse en ese terreno bajo esas condiciones.
Y no por último menos importante, la negación del atleta como sujeto económico. La ley ignora la soberanía del deportista sobre su propia marca y su imagen personal. El atleta sigue siendo tratado como una pieza del engranaje estatal, un objeto de política pública, en lugar de un ciudadano con derecho a gestionar su propia viabilidad y su propio beneficio. No es casualidad que los deportistas, los peloteros en particular, intenten jugar en las Grandes Ligas.
Este texto es una reforma defensiva. Trata de seguir manteniendo el bloqueo del gobierno sobre el desarrollo y busca captar dinero sin otorgar libertad para gestionar viabilidad y crecimiento. El deporte es una oportunidad enorme y el gobierno, como con toda buena oportunidad, sigue teniendo miedo.
Les recuerdo, esto es Aleaga Pesant Report desde La Habana, Cuba, en colaboración con Cuba Sindical. Y si los informativos dan noticias, nosotros las ponemos en contexto.