martes , 3 febrero 2026
Jimmy Lai
Activistas de Hong Kong y simpatizantes en Taiwán se reúnen para apoyar al editor activista de Hong Kong encarcelado Jimmy Lai para el juicio de seguridad nacional en Taipei, 24 de agosto de 2025. (AP/Chiang Ying-ying)

Jimmy Lai espera sentencia en Hong Kong

Fundador de Apple Daily enfrenta posible cadena perpetua tras juicio sin jurado, mientras ONU y ONG alertan sobre independencia judicial.

Detenido desde 2020, Jimmy Lai espera sentencia bajo la Ley de Seguridad Nacional. Su hijo acusa a Londres de falta de presión diplomática y los observatorios alertan sobre un precedente clave para Hong Kong.

(Agencias) – El empresario de medios y activista prodemocrático Jimmy Lai permanece a la espera de sentencia en Hong Kong tras haber sido declarado culpable en diciembre de 2025 en uno de los procesos más emblemáticos bajo la Ley de Seguridad Nacional. Mientras el tribunal se prepara para dictar una pena que podría llegar a cadena perpetua, el caso ha reactivado la presión internacional y ha colocado bajo escrutinio al Reino Unido, acusado por la familia del empresario de no haber actuado con la firmeza esperada.

Lai, fundador del diario Apple Daily, fue condenado por cargos de “colusión con fuerzas extranjeras” y sedición tras un juicio sin jurado que se prolongó durante casi dos años. Detenido desde agosto de 2020, ha pasado largos periodos en régimen de aislamiento. A comienzos de enero de 2026 concluyó la fase de alegatos para la mitigación de la pena, quedando el proceso pendiente únicamente de la sentencia definitiva, prevista bajo un marco legal que contempla la prisión de por vida.

Un juicio bajo la Ley de Seguridad Nacional

Las autoridades de Hong Kong sostienen que el juicio se desarrolló conforme a la ley y rechazan cualquier cuestionamiento externo, calificándolo de injerencia en asuntos internos. Sin embargo, observadores internacionales subrayan que el caso se inscribe en un contexto de debilitamiento de las garantías judiciales introducido tras la entrada en vigor de la Ley de Seguridad Nacional en 2020.

El proceso se celebró sin jurado y bajo un régimen procesal excepcional, lo que ha alimentado críticas sobre la independencia judicial y la equidad del procedimiento. Para defensores de derechos humanos, estas condiciones limitan seriamente las posibilidades de una defensa efectiva y reducen la transparencia del sistema.

La denuncia del hijo y las críticas al Reino Unido

En las últimas semanas, el foco del debate internacional se desplazó hacia Londres tras las declaraciones públicas de Sebastien Lai, hijo del empresario, quien acusó al gobierno británico de no haber hecho lo suficiente para proteger a su padre. En entrevistas concedidas a medios del Reino Unido, afirmó que las autoridades perdieron oportunidades clave para ejercer presión diplomática sobre Pekín y que, durante contactos oficiales recientes con China, el caso de Jimmy Lai no recibió la prioridad que correspondía a un ciudadano británico enfrentado a una posible condena perpetua.

Sebastien Lai sostuvo que la respuesta del Reino Unido ha sido insuficiente y que esa falta de contundencia contribuyó a normalizar un proceso judicial ampliamente cuestionado. Sus declaraciones reavivaron el debate interno sobre los límites reales de la protección consular y política ofrecida por Londres en contextos de alta sensibilidad geopolítica, así como sobre la coherencia de su política exterior en materia de derechos humanos.

Las advertencias de los observatorios internacionales

Tras la condena, Amnistía Internacional denunció que el proceso contra Lai representa un uso punitivo de la Ley de Seguridad Nacional para silenciar el periodismo independiente y el activismo pacífico. La organización advirtió que el fallo consolida un marco legal que criminaliza la crítica al poder y marca un punto de inflexión para la libertad de prensa en Hong Kong.

Human Rights Watch calificó los cargos como infundados y señaló que conceptos como “seguridad nacional” y “colusión” han sido ampliados de forma arbitraria para penalizar contactos legítimos con actores internacionales. Según la organización, el caso ilustra una reconfiguración del sistema judicial orientada a priorizar objetivhttps://www.hrw.org/news/2025/12/15/hong-kong-jimmy-lai-convicted-on-bogus-national-security-chargesos políticos sobre garantías procesales básicas.

El Committee to Protect Journalists incluyó a Jimmy Lai entre los casos más graves de encarcelamiento de periodistas por motivos políticos a nivel mundial. El CPJ subrayó que su detención prolongada y el cierre forzado de Apple Daily enviaron un mensaje disuasorio al resto del ecosistema mediático, acelerando la autocensura y el repliegue de medios independientes en el territorio.

En la misma línea, Reporteros Sin Fronteras cuestionó la ausencia de garantías judiciales, destacando que los juicios sin jurado y la designación de jueces bajo criterios de seguridad nacional debilitan la independencia del poder judicial.

Presión diplomática y seguimiento internacional

El expediente también ha sido seguido por expertos independientes de Naciones Unidas, incluidos relatores especiales sobre libertad de expresión y detención arbitraria. Estos mecanismos han expresado preocupación por la compatibilidad de la Ley de Seguridad Nacional con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, tratado que continúa siendo formalmente aplicable a Hong Kong.

Estados Unidos y la Unión Europea han reiterado sus llamados a la liberación de Lai por razones humanitarias, citando su edad y estado de salud. Estas peticiones han sido rechazadas por las autoridades chinas y hongkonesas, que insisten en que la ley se aplica sin motivaciones políticas.

Un precedente para Hong Kong

Para los observatorios internacionales, el caso de Jimmy Lai no constituye un episodio aislado, sino parte de un patrón sostenido de restricción del espacio cívico, debilitamiento de la independencia judicial y eliminación progresiva del pluralismo informativo. La sentencia pendiente será observada como una prueba decisiva del grado de autonomía real que conserva Hong Kong y del alcance efectivo de la Ley de Seguridad Nacional como instrumento de control político.

El fallo final no solo definirá el destino personal de Jimmy Lai, sino que marcará un precedente clave para periodistas, activistas y medios de comunicación en Hong Kong y más allá.