lunes , 25 mayo 2026
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Termoeléctrica Antonio Guiteras.

El SEN al límite: otra avería y más incertidumbre

La salida de la Antonio Guiteras significa que no habrá tregua con los apagones que ya superan las 24 horas.

Carnegie (Sindical Press) – La salida del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) de la termoeléctrica Antonio Guiteras, ocurrida en la madrugada del domingo 24 de mayo y que, según su director general, Román Pérez Castañeda, podría extenderse por no menos de 30 horas, significa que no habrá tregua con los apagones que, en varias zonas de la Isla, ya superan las 24 horas.

El estridente sonido de los cacerolazos, la quema de basura en la vía pública y los reclamos de libertad y comida se han vuelto cada vez más frecuentes en todo el país debido a la persistencia de los cortes eléctricos, cada vez más prolongados y causantes de otras afectaciones, como la falta de agua y la imposibilidad de conciliar el sueño sin el alivio de un ventilador.

Con la desconexión de la planta, considerada el bloque principal de generación del SEN, el déficit supera los 2.000 MW, lo que significa que más de dos tercios de la población permanezca a oscuras por un período de tiempo incierto.

Según el responsable de la instalación, en un reporte publicado en el sitio CubaNoticias360, el fallo se produjo debido a una perforación en uno de los tubos del sistema, lo que afectó la adecuada circulación del agua.

Desde enero de 2025, la Guiteras ha sufrido más de 20 desconexiones, nueve de ellas en 2026, debido a la escasez de piezas de repuesto y a fallas en su caldera.

Al ser el bloque unitario de mayor potencia en el país, cada vez que deja de prestar servicio gran parte de Cuba se apaga.

Al momento de escribir estas líneas aún no se había informado sobre la reparación de la avería, pero en el contexto actual esa noticia resulta casi irrelevante, dado que en cualquier momento puede anunciarse una situación similar en la Felton, de Holguín; la de Nuevitas, en Camagüey, o la de Santa Cruz del Norte, en Mayabeque, tres de las más problemáticas por su antigüedad, obsolescencia tecnológica y el uso de crudo nacional con alto contenido de azufre, lo cual acelera la corrosión y el deterioro de sus estructuras.

La fragilidad de la matriz energética pone en juego la continuidad del modelo neoestalinista, en medio de condiciones de vida cada vez más precarias, marcadas por la escasez crónica de alimentos, las deficiencias en los servicios básicos y jornadas, incluso días enteros, sin electricidad.

Un estudio reciente publicado en la revista científica Social Science & Medicine, liderado por los especialistas Yunier Broche Pérez y Zoylen Fernández Fleites, de Prisma Behavioral Center, en Florida, Estados Unidos, y del Departamento de Psicología de la Universidad Central “Marta Abreu”, de Las Villas, Cuba, respectivamente, expone un fenómeno que debería tomarse muy en serio.

En una muestra de 415 personas adultas residentes en distintas provincias, el 55 % presentó niveles extremadamente graves de depresión, el 66 % mostró ansiedad severa y el 65,8 %, estrés extremo.

Los resultados reflejan el desgaste emocional y psicológico de una población sometida a una presión cotidiana creciente.

La interrogante que queda abierta es cuánto tiempo más podrá sostenerse un sistema energético sometido a una crisis estructural cada vez más profunda.