La dictadura pretende que el problema es la “intimidad” del policía. El problema es que Anna no bajó la mirada.
Matanzas, Cuba (ASIC) – Anna Bensi tiene 21 años y su único delito fue apuntar un teléfono. El 10 de marzo, un agente del Ministerio del Interior, vestido de civil y con chanclas, tocó a la puerta de su casa en Alamar para entregar una citación de la Seguridad del Estado dirigida a su madre, Caridad Silvente. Anna y su madre grabaron la escena y la publicaron. Por eso, un tribunal de La Habana las declaró culpables de “actos contra la intimidad personal y familiar” y las condenó a dos años de limitación de libertad.
La dictadura cubana pretende que el problema es la “intimidad” del policía. Miente. El problema es que Anna Bensi se negó a bajar la mirada. En una sociedad libre, grabar a un funcionario en el ejercicio de su poder no es delito: es un derecho elemental. Es la única forma que tiene el ciudadano de documentar la arbitrariedad cuando el Estado se presenta sin uniforme y sin justificación. En Cuba, esa documentación se convierte en delito porque el régimen no tolera testigos.
La condena de Anna no es un fallo judicial. Es un mensaje. Dice: cállate o te convertiremos en ejemplo. Dice que el poder puede llegar a tu puerta sin identificarse, pero tú no puedes mostrar su rostro. Dice que la verdad, cuando se filma, es más peligrosa que la mentira oficial.
No es un caso aislado. Es la lógica de un sistema que ha convertido el Código Penal en arma de guerra contra cualquiera que alce la voz. Periodistas, sindicalistas, artistas, activistas, madres: todos han aprendido que en Cuba la libertad de expresión no se prohíbe de golpe; se asfixia con citaciones, con juicios amañados y con penas que no necesitan cárcel para destruir una vida.
Anna Bensi no es culpable. Culpable es el régimen que necesita castigar a una joven por haber usado un teléfono. Culpable es un Estado que teme más a una grabación que a su propio fracaso. Y culpable será, un día, quien miró hacia otro lado mientras se castigaba a quienes se atrevieron a mirar de frente.
Desde la Asociación Sindical Independiente de Cuba, le damos nuestro apoyo a Anna Bensi y a los más de 1.300 presos políticos de la dictadura. Y exigimos la libertad inmediata de todos los presos políticos y de conciencia.
Asociación Sindical Independiente de Cuba.
En la ciudad de Matanzas, 2 de octubre de 2026