lunes , 23 febrero 2026
Apagon
Marcha de las Antorchas el 27 de enero de 2026, en La Habana. (EFE/Mastrascusa)

Las antorchas y el ocaso: Cuba al borde del apagón total

Por más olvidos y disimulos, el epílogo de la utopía marxista caribeña ya está escrito y muy cerca de materializarse.

Pittsburgh (Sindical Press) – A la luz de los acontecimientos, las llamas de las antorchas que alumbraron, el 27 de enero, las calles escogidas para la marcha que cada año organizan el Partido (PCC), la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), en varias ciudades del país, deben asumirse más allá de la simbología que busca proyectar el poder, siempre con la intención de reafirmar la supuesta hidalguía de un pueblo determinado a afrontar cada revés existencial sin amilanarse y la insistencia en mostrar la cada vez más cuestionable unanimidad de poner la vida en juego por defender ideales convenientemente utilizados para preservar el estatus quo.

Las llamas son una lectura de los tiempos que corren, donde la claridad desaparece y la oscuridad se perpetúa.

Es harto conocido que el país se apaga y que los únicos fulgores quedan a merced de los quinqués, las velas, una que otra hoguera y las antorchas que ayudaron a dispersar fugazmente las penumbras de otro largo apagón, en el conato revolucionario por el 173 aniversario del natalicio del prócer independentista José Martí.

La épica revolucionaria se diluye entre el ridículo y la orfandad de un apoyo real, tanto interno como externo, desentendiéndose del tic-tac de la cuenta regresiva y de un final que no resiste más aplazamientos.

Por más olvidos y disimulos, el epílogo de la utopía marxista caribeña ya está escrito y muy cerca de materializarse, ante una izquierda que alista sus lamentos y lloriqueos, y el júbilo de rehenes y exiliados.

Hace unos días, en el estado de Iowa, Donald Trump esbozó las pautas de un colapso inminente. No citó fechas ni abundó en detalles sobre un evento del que se desprenden múltiples hipótesis, sobre todo desde el momento en que el modelo colapse por falta de combustible.

Es prematuro pensar en una anarquía o en una réplica de lo que ocurrió en Venezuela tras la captura de Maduro.

Lo que no admite dudas es que se acorta el tiempo para una efeméride destinada a figurar en los libros de historia. El socialismo en Cuba ya tiene tumba y epitafio, en las postrimerías de su último suspiro.

Todo indica que será un final oscuro, sin pretensiones metafóricas. El combustible se acaba, ¿en un par de semanas?, ¿un mes?

Lo cierto es que no hay entregas programadas, en este caso de México y Rusia, ni señales de un cambio de perspectivas, cuando la urgencia desborda todos los límites.

Algunas opiniones apuntan a un desenlace en el transcurso de la primavera. Otras acortan el margen y sitúan a febrero como el mes de la redención.

Independientemente del cómo y el cuándo, es preciso tener a mano algo que alumbre como las antorchas de la masa enardecida que marchó vociferando consignas.

El país está próximo a apagarse, y no por horas, sino por tiempo indefinido.