La Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC) expresa su indignación ante la muerte del liniero Mario Vives Mesa y las graves lesiones sufridas por su compañero Ridier Molina León, ocurridas el 11 de septiembre de 2026 durante la construcción de una línea de salida del Parque Solar de Juraguá, en Abreus, Cienfuegos.
Las circunstancias técnicas del accidente todavía deben esclarecerse. Las versiones divulgadas mencionan una posible descarga eléctrica o la caída de la estructura tras la rotura de un tensor. La ausencia de un informe público impide determinar la causa inmediata y las eventuales responsabilidades. Sin embargo, esa incertidumbre no puede ocultar un problema más profundo: los trabajadores del sector eléctrico cubano están perdiendo la vida mientras realizan labores de alto riesgo en un sistema marcado por el deterioro de la infraestructura, la escasez de recursos y la ausencia de controles independientes.
La muerte de Mario Vives ocurrió apenas ocho días después del fallecimiento de Edisvey Rolando Pérez Rodríguez, liniero de 32 años que murió el 3 de septiembre mientras realizaba trabajos de mantenimiento en La Habana. En junio también falleció Osmani Rosales Núñez, de 39 años, trabajador de la Empresa Eléctrica de Cárdenas. Son, por lo menos, tres trabajadores eléctricos fallecidos en accidentes laborales conocidos durante 2026.
A estos hechos se suma un caso de naturaleza diferente, pero igualmente relevante desde el punto de vista de la seguridad y salud en el trabajo: el fallecimiento de Alexander Pantoja Bertot, trabajador de la Empresa Eléctrica de Santiago de Cuba, quien desapareció el jueves 10 de septiembre mientras realizaba labores de inspección en una línea eléctrica que abastece el embalse de Gota Blanca, en una zona rural entre los municipios de Palma Soriano y Contramaestre.
Su cuerpo fue localizado el domingo 13 de septiembre, alrededor de las 12:15 del mediodía, en un lugar conocido como El Palmar, aproximadamente a 1,5 kilómetros de la carretera. De acuerdo con la información divulgada, fue encontrado sentado sobre una piedra y recostado a un árbol, sin marcas visibles de agresión y con sus pertenencias personales.
La hermana del trabajador informó posteriormente que la familia fue notificada de que su muerte se produjo por causas naturales y que no hubo intervención de terceros. La ASIC toma nota de esta información y no presenta este caso como una cuarta muerte causada por un accidente laboral. Sin embargo, hasta el momento no se conoce públicamente un informe oficial que exponga los resultados de la necropsia y esclarezca integralmente las circunstancias del fallecimiento.
El caso conserva relevancia laboral porque Alexander Pantoja desapareció mientras cumplía una actividad encomendada por la Empresa Eléctrica. Según declaraciones de su familia, era habitual que fuera dejado solo en zonas rurales para realizar labores de inspección y que posteriormente regresara por sus propios medios o fuera recogido por otros trabajadores. Esta práctica obliga a examinar los protocolos de trabajo en solitario, los sistemas de comunicación y localización, la supervisión de los desplazamientos y la capacidad de responder oportunamente ante una emergencia médica.
Una causa natural no elimina la necesidad de examinar las condiciones en que se desarrollaba el trabajo. La seguridad y salud laboral comprende también la vigilancia de la salud, la prevención frente al calor, la fatiga y el esfuerzo físico, así como medidas adecuadas para quienes trabajan solos en lugares aislados o de difícil acceso.
LA INACCIÓN DE LA CTC ES INDEFENDIBLE
La ASIC denuncia la actitud pasiva de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y de sus estructuras sindicales en el sector energético. Frente a esta sucesión de muertes y accidentes graves no se conoce una actuación sindical pública proporcional a la gravedad de los hechos. No se observan exigencias firmes para que se publiquen los informes técnicos, se determinen responsabilidades, se revisen los protocolos de seguridad ni se garantice la participación efectiva de los trabajadores en las investigaciones.
Para los dirigentes de la CTC, cada muerte parece pasar sin novedad alguna. Se emite una nota de condolencia, se anuncia una comisión y luego se impone el silencio. . Esa conducta no es neutral. Favorece la opacidad, protege a las instituciones que deben rendir cuentas y deja indefensos a quienes continúan subiendo a postes y reparando redes en condiciones peligrosas.
La CTC ha incumplido una función elemental de cualquier organización sindical: defender la vida, la seguridad y la integridad de los trabajadores frente al empleador y ante las autoridades. Sus dirigentes no deberían limitarse a reproducir las explicaciones de las empresas estatales. Deberían exigir pruebas, acompañar a las familias, participar activamente en las investigaciones y verificar que las recomendaciones derivadas de cada accidente sean implementadas.
El problema es estructural. El Estado cubano actúa simultáneamente como empleador, regulador, inspector e investigador, mientras la CTC permanece subordinada al mismo poder político al que debería exigirle garantías. En esas condiciones no existe un contrapeso sindical verdadero.
El Reporte Anual 2023 de la ASIC ya mostraba esta ausencia: en una consulta realizada en seis provincias, el 83 % de los trabajadores encuestados señaló que los funcionarios de la CTC no estaban presentes ante los accidentes laborales. El 71 % indicó que no había recibido información sobre riesgos y accidentes, y el 94 % negó disponer de medios adecuados de protección laboral. Estos antecedentes convierten la pasividad sindical en una omisión reiterada, no en un hecho ocasional.
La ASIC no atribuye a la CTC la causa técnica de estas muertes antes de que concluyan investigaciones serias. Sí cuestiona su responsabilidad como organización sindical por no ejercer una vigilancia independiente, no exigir públicamente medidas preventivas suficientes y no representar con firmeza a los trabajadores frente al empleador estatal.
Una central que guarda silencio ante la muerte recurrente de sus afiliados, que no confronta al empleador estatal y que no exige rendición de cuentas no representa a los trabajadores. Representa los intereses del aparato político que controla las empresas y las instituciones. Los dirigentes de la CTC no son verdaderos representantes obreros. Son funcionarios de una estructura que utiliza el nombre del sindicalismo mientras abandona a quienes debería proteger.
La actuación de la representación sindical oficial también debe examinarse en el caso de Alexander Pantoja. La CTC y sus estructuras del sector energético deberían informar si conocían y habían evaluado la práctica de enviar trabajadores solos a zonas rurales, si exigieron protocolos de seguimiento y comunicación y si acompañaron a la familia durante la búsqueda y el esclarecimiento de los hechos.
La eventual confirmación de una causa natural no permite a la CTC considerar el asunto cerrado. Una organización sindical auténtica debe verificar que la organización del trabajo contemple mecanismos adecuados para prevenir y atender emergencias médicas. Guardar silencio sobre estas condiciones constituye otra manifestación de la falta de representación efectiva que padecen los trabajadores eléctricos cubanos.
EXIGENCIAS DE LA ASIC
La Asociación Sindical Independiente de Cuba exige:
- La realización de una investigación técnica independiente, transparente y con plazos definidos sobre el accidente de Juraguá y los demás fallecimientos ocurridos durante 2026.
- La publicación de información oficial suficiente sobre las causas y circunstancias del fallecimiento de Alexander Pantoja Bertot, respetando en todo momento la privacidad y dignidad de su familia.
- Una auditoría nacional sobre las condiciones en que trabajan las brigadas eléctricas, incluyendo equipos de protección, estado de postes y estructuras, procedimientos de aislamiento de energía, capacitación, supervisión, jornadas y tiempos de descanso. Esta revisión deberá incluir los protocolos aplicables al trabajo en solitario, los mecanismos de comunicación y localización, la supervisión de los desplazamientos y los procedimientos de respuesta ante emergencias médicas o pérdida de contacto con un trabajador.
- Que la CTC y sus estructuras del sector energético informen públicamente qué actuaciones preventivas realizaron antes de estos accidentes y qué medidas han exigido o adoptado para proteger a los trabajadores que continúan desempeñando estas labores.
- La participación de los trabajadores, las familias de las víctimas y organizaciones sindicales independientes en las investigaciones, sin vigilancia, intimidación ni represalias.
- Que la Organización Internacional del Trabajo examine estos hechos a la luz de las obligaciones de Cuba en materia de seguridad y salud en el trabajo, incluidos los Convenios núm. 155 y núm. 187.
La ASIC expresa sus condolencias y solidaridad con la familia de Mario Vives Mesa y exige atención integral para Ridier Molina León. Sus nombres no pueden quedar archivados como una cifra más.
Los trabajadores eléctricos cubanos no necesitan homenajes después de morir. Necesitan equipos adecuados, procedimientos seguros, investigaciones transparentes y sindicatos que los defiendan mientras están vivos.
Iván Hernández Carrillo
Secretario General
Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC)
17 de septiembre de 2026