viernes , 18 septiembre 2026
turismo Cuba
Meliá cesó todas sus operaciones en la isla en julio de 2026, poniendo fin a más de tres décadas de presencia en el sector turístico cubano.

Cuba no necesita más hoteles: organizaciones sindicales ofrecen una hoja de ruta para recuperar el turismo

La recuperación no requiere más hoteles, sino una diversificación del sector, señala el Diagnóstico integral del sistema turístico de Cuba.

(DDC) – La recuperación del turismo en Cuba no requiere más hoteles, sino una diversificación del sector, señala el Observatorio de Derechos Laborales (ODLS) en un estudio elaborado en colaboración con la Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC).

El documento, titulado Diagnóstico integral del sistema turístico de Cuba y publicado en septiembre, cita datos oficiales y publicaciones de prensa sobre la caída sostenida del número de visitantes y la salida de la Isla de compañías extranjeras que administraban hoteles.

Pero el estudio no atribuye la crisis del turismo en Cuba solo a la disminución de visitantes, sino a una combinación de problemas relacionados con la infraestructura, los servicios, la débil participación de empresas locales, la falta de transparencia y la excesiva centralización, entre otras cuestiones internas. A ellas suma factores externos como las sanciones estadounidenses, los costos aéreos, la competencia regional y los fenómenos climáticos.

El texto destaca que no existe información pública actualizada sobre la ocupación hotelera por polo turístico, el gasto por visitante, los salarios reales del sector, el estado físico de los hoteles, la rentabilidad, las compras a proveedores locales y la huella ambiental.

Esa carencia impide incluso decidir racionalmente qué hoteles conviene rehabilitar, reconvertir o abandonar, en opinión de los autores.

Un factor de peso en el buen desempeño del turismo es la situación de los trabajadores. Para las dos organizaciones sindicales esto no es una cuestión secundaria, sino una que influye en la competitividad.

En ese sentido, el estudio recoge problemas como la intermediación de entidades estatales para contratar trabajadores cubanos en la inversión extranjera, la escasa trazabilidad entre lo que paga el operador y lo que recibe el trabajador, las restricciones a la libertad sindical, la falta de negociación colectiva efectiva, la insuficiencia de datos sobre salarios y empleo y problemas de seguridad y salud laboral.

Pese a que el turismo en Cuba ha ido en picada, el ODLS y ASIC consideran que la recuperación del sector en la Isla no requiere volver a construir grandes hoteles, sino una diversificación hacia el turismo cultural y patrimonial, el turismo rural y comunitario, la gastronomía, el turismo científico y educativo, el turismo náutico y el turismo de naturaleza.

No obstante, advierte que el último, si está mal gestionado, podría provocar sobreuso de ecosistemas, desplazamiento residencial, apropiación de los beneficios por determinados grupos o precarización laboral.

“Cuba no debe copiar mecánicamente modelos de alto volumen que pueden generar presión costera, concentración inmobiliaria y baja captura local. Sin embargo, sí puede aprender de prácticas transferibles: datos públicos, conectividad, promoción internacional profesional, alianzas público-privadas transparentes, formación laboral, gestión de destinos y diversificación de productos”, sostiene el estudio.

Asimismo, enfatiza que los modelos aplicados deben generar encadenamientos locales: agricultores, pescadores, transportistas, guías, artistas, restaurantes, cooperativas, pequeñas empresas, etc.

Otro señalamiento importante del documento es que el éxito del turismo en Cuba debe dejar de medirse solo por el número de visitantes y centrarse también en cálculos sobre cuánto dinero queda realmente en el país, cuánto llega a empresas y trabajadores locales, qué empleos formales se generan y qué salarios reales reciben los empleados del sector.

También recomienda computar cuántas compras se hacen a proveedores cubanos, así como cuántos hoteles hay sin operador y cuál es su situación.

El estudio ofrece también una hoja de ruta para la recuperación del sector turístico en Cuba. Los autores consideran que la prioridad durante el primer año “no debe ser vender una imagen renovada del destino, sino construir una línea base confiable: auditoría de activos, datos abiertos, protección laboral inmediata, revisión de contratos, identificación de riesgos ambientales y diseño de pilotos”.

“Entre uno y tres años, deben avanzar las reformas habilitantes: licencias proporcionales, organismos de gestión de destino, pilotos comunitarios y ambientales, formación laboral, contratación directa gradual y mecanismos de financiamiento”, proponen.

“Entre tres y siete años, el país podría escalar proyectos exitosos, rehabilitar infraestructura, atraer inversión responsable y consolidar encadenamientos productivos. Solo en un horizonte de siete a quince años podría hablarse de un modelo turístico competitivo, diversificado, inclusivo y resiliente”, concluyen.