El Acuerdo de Liberación, suscrito por organizaciones contestatarias, supera el marco alegórico para convertirse en un plan de meridiana importancia.
Carnegie (Sindical Press) – El Acuerdo de Liberación, recientemente suscrito por organizaciones contestatarias dentro y fuera de Cuba supera, con creces, el marco alegórico para convertirse en un plan de meridiana importancia en los tiempos en que el modelo de “ordeno y mando” instaurado en la Isla, hace 67 años, se desmorona bajo el peso de incompetencias económicas derivadas de un poder político anquilosado y negacionista.
La iniciativa impulsada por la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) y Pasos de Cambio, se enmarca en la articulación de una estrategia ante el eventual colapso del castrismo, durante el 2026.
Con una alianza que sus promotores, Orlando Gutiérrez Boronat y Rosa María Payá, definen como estratégica, al establecer un programa estructurado con fases y mecanismos definidos para la liberación, estabilización y democratización de Cuba, y que cuenta con el acompañamiento de otras organizaciones cívicas, se sella el compromiso de intervenir, tan pronto las condiciones lo permitan, en un país devastado por una clase política que aún, en medio del desastre provocado, insiste en mostrar supuestos méritos en el arte de gobernar con juicio y prudencia.
El acuerdo abarca una amplia variedad de objetivos, como la inmediata liberación de los presos políticos, la creación de un gobierno provisional representativo y plural, atender la urgencia humanitaria, el restablecimiento de las instituciones, la garantía de los derechos fundamentales y la convocatoria a elecciones libres, multipartidarias y bajo supervisión internacional, entre otros puntos de igual trascendencia.
Aunque es imposible prever los escenarios que podrían derivarse de las presiones de la administración Trump combinadas con el agotamiento del sistema de producción centralizado, resulta alentadora la existencia de un proyecto que cohesiona voluntades y ajusta el enfoque en los umbrales de un desenlace que, de acuerdo a la conjunción de factores, ocurrirá en un plazo, relativamente corto.
La Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC) y el Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba (GIRSCC), dirigidos respectivamente por el expreso político, Iván Hernández Carrillo, quien permanece dentro de la Isla y Joel Brito, con más de 20 años en el exilio, figuran entre las más de 50 organizaciones firmantes.
“Hoy las principales fuerzas democráticas de Cuba, estamos unidas alrededor de una hoja de ruta concreta para la transición que comprende la liberación, la estabilización, la reconstrucción y democratización de nuestro país”, dijo Rosa María Payá durante el acto inaugural.
Por su parte Orlando Gutiérrez proclamó la unión en aras de lograr el fin de la dictadura en Cuba.
“Llegó el momento de culminar la cruzada y que Cuba sea libre de nuevo para que los cubanos decidan su futuro”, expresó enfáticamente, entre vítores y aplausos.