En un contexto de deterioro laboral sostenido, la voz de la ASIC irrumpe como golpes persistentes contra el silencio impuesto.
La Habana (Sindical Press) – La luz que, en los últimos años, se ha filtrado sobre los obreros cubanos, hartos de la mediocridad, la penumbra y la corrupción del sindicato comunista —único permitido por el Estado—, tiene nombre: Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC).
Bajo el liderazgo de Iván Hernández Carrillo, secretario general, y con referentes visibles como Emilio Gottardi, secretario general en La Habana, y Alejandro Sánchez Zaldívar, presidente de la Asociación Cubana de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (ACTAE), la organización se ha consolidado como una de las pocas voces sistemáticas de denuncia y resistencia en una isla donde las expresiones sindicales independientes son reprimidas.
A lo largo de 2025, la ASIC desarrolló una agenda sostenida de investigaciones propias. Entre ellas, elaboró y presentó el informe “Seguridad y Salud en el Trabajo en Cuba”, publicado el 1 de septiembre. El estudio incluyó una encuesta realizada entre abril y junio a 444 trabajadores —en su mayoría del sector no estatal o por cuenta propia— y reveló que el 95 % no confía en las instituciones estatales responsables de su protección laboral.
El diagnóstico fue contundente: 82 % declaró no haber recibido formación en seguridad y salud en el trabajo; 52,5 % afirmó no contar con equipos de protección adecuados; y una proporción significativa reportó estrés, jornadas extenuantes, condiciones insalubres y accidentes recurrentes, incluidos los ocurridos durante los traslados laborales.
Iván Hernández señaló entonces que estos resultados evidenciaban la necesidad urgente de una política nacional efectiva en materia de seguridad laboral, con inspecciones reales, dotación de equipos, respeto a la dignidad del trabajo y, de manera central, libertad sindical.
La ASIC también desarrolló otras investigaciones. Entre ellas, una encuesta centrada en la situación de los jubilados cubanos, que documentó el deterioro sostenido de sus condiciones de vida, la insuficiencia de las pensiones frente al aumento del costo de los alimentos y servicios básicos, y la falta de mecanismos efectivos de protección social. El estudio volvió a poner en evidencia la brecha entre los ingresos formales y las necesidades reales de amplios sectores de la población trabajadora retirada.
La acción no se limitó al ámbito investigativo. En julio, la organización presentó públicamente un pliego de demandas dirigido a la Asamblea Nacional del Poder Popular, titulado “Pliego de demandas por la libertad sindical, la justicia económica y la democracia en Cuba”, en el que exige el reconocimiento legal del sindicalismo independiente, el cese del acoso estatal, garantías para una negociación colectiva auténtica, acceso equitativo al financiamiento y reformas profundas del marco laboral vigente.
La difusión del pliego dio lugar a una cobertura más amplia en medios independientes y plataformas digitales, donde se subrayó que las exigencias no se limitaban al ámbito sindical, sino que incluían reclamos de justicia económica, reformas estructurales del marco laboral y condiciones mínimas para el ejercicio de derechos civiles y económicos básicos.
En junio de 2025, la organización también expresó públicamente su respaldo a sectores de la juventud universitaria, señalando la convergencia entre las demandas laborales, el acceso a oportunidades reales y la ausencia de expectativas de desarrollo profesional para las nuevas generaciones, en un contexto marcado por la precarización y la emigración forzada.
De manera paralela, mantuvo abiertas sus denuncias en el plano internacional. En el marco del expediente correspondiente al caso 3271 ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los órganos de control reiteraron su preocupación por la represión, las detenciones arbitrarias, el hostigamiento y la persecución contra sindicalistas independientes, así como la necesidad de una misión de contacto directo a Cuba.
En ese mismo escenario, y como resultado directo de observaciones remitidas por la ASIC, la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones (CEACR) de la OIT requirió formalmente al Estado cubano información sobre la situación laboral de los médicos enviados al exterior en misiones oficiales y sobre los mecanismos disponibles para la protección de sus derechos laborales. La comisión solicitó al Gobierno de la Isla que precise qué mecanismos existen, en el marco de los convenios de cooperación firmados con otros países, para que estos profesionales puedan reclamar en caso de incumplimiento de las condiciones de trabajo pactadas o ante cualquier violación de sus libertades y derechos laborales en los países de acogida.
Hacia el cierre del año, la ASIC presentó junto con la organización Archivo Cuba una comunicación ante mecanismos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) denunciando que el Estado cubano mantiene un sistema estatal de explotación laboral. En ella, ambas organizaciones sostienen que determinados esquemas de empleo gestionados por el Estado —en particular el envío de trabajadores en misiones en el exterior— presentan características compatibles con formas contemporáneas de trabajo forzoso y trata laboral, y reclaman que las personas afectadas sean reconocidas y protegidas como víctimas.
A lo largo de 2025, continuó tejiendo redes de solidaridad internacional, sumando el respaldo de organizaciones sindicales y defensores de derechos laborales de América Latina y otras regiones, que condenaron la represión y reclamaron la libertad sindical en Cuba.
Su crónica y la de sus dirigentes no es cómoda: habla de vigilancia, amenazas y detenciones, pero también de perseverancia, dignidad y resistencia organizada. Mientras el sindicalismo oficial continúa ignorando las condiciones reales de los trabajadores, los independientes documentan, denuncian y reclaman derechos.
La huella del sindicalismo independiente cubano está marcada por la persecución, pero también por la firmeza. Y, en un contexto de deterioro laboral sostenido, su voz irrumpe como golpes persistentes contra el silencio impuesto.