domingo , 23 agosto 2026
Acumulación de agua por un salidero en el reparto Martí, en La Habana. (Rodríguez / OnCuba).

Medallas y salideros

La crisis del agua en Cuba contrasta con los reconocimientos oficiales otorgados a empresas responsables de gestionar los recursos hidráulicos.

Carnegie (Sindical Press) – En cuanto a premios y condecoraciones, la Cuba de las últimas seis décadas tiene un largo historial. En tiempos de crisis como la que existe hoy cobran mayor vigencia, dada la necesidad de proyectar la idea de que el socialismo funciona, a pesar de los fracasos.

Si siempre fueron una burda representación liderada por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), como parte del manual marxista-leninista establecido por Fidel, en la actualidad manifiestan una desconexión total con lo que sucede a diario en el ámbito laboral y social en todo el país.

No se explica que le hayan otorgado la condición de Vanguardia Nacional a la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico de Ciego de Ávila cuando la ciudad enfrenta niveles insoportables de escasez de agua. Reportes indican que un número significativo de residentes soporta ciclos sin servicio que se prolongan durante días e incluso semanas.

Vale destacar que no es la primera vez que la entidad obtiene ese galardón. Este último es el número 18, lo cual reafirma una práctica sostenida de reconocimiento especial en medio de una realidad que contradice los méritos que se premian.

Para mayor asombro, la nota publicada por el diario Trabajadores refiere un salto notable en los indicadores de eficiencia, el cumplimiento de las ventas netas y una utilidad superior a los 14 millones de pesos.

La entidad de marras, conjuntamente con la Empresa de Acueducto y Alcantarillado, es responsable de que la situación haya escalado sin posibilidades inmediatas de que pueda normalizarse el abasto.

La sequía, los problemas del bombeo —que han llegado a reducir el suministro a alrededor de 300 litros por segundo, frente a los 600 que necesita la ciudad—, los equipos rotos, la falta de piezas de repuesto, los apagones y las fugas son parte de las dificultades que se repiten en casi toda la Isla.

Con apagones de más de 20 horas diarias y salideros por donde se escapan millones de litros de agua, los avileños tienen suficientes razones para pensar que esta continuará siendo un producto escaso y altamente cotizado en el mercado informal.

En La Habana, un tanque de agua puede costar entre 2 000 y 2 500 pesos en el mercado informal, mientras el servicio de una pipa completa puede alcanzar decenas de miles de pesos. Estos precios, en un país donde el salario medio mensual fue de 6 930 pesos en 2025 y el salario mínimo es de 3 210 pesos, ponen en perspectiva una crisis que compromete las condiciones elementales de vida de millones de personas.

Recientemente, una señora residente en la ciudad de Ciego de Ávila denunció un enorme salidero en una zona relativamente cercana a su vivienda, mientras en su casa no caía ni una gota de agua desde hacía días.

En La Habana, las autoridades han reconocido pérdidas de entre el 40 y el 50 % del agua bombeada debido, entre otras causas, al deterioro de las redes y tuberías.

Frente a este desastre sobran los honores que se reparten en los centros de trabajo con la ligereza de siempre. Vanguardia Nacional deberían ser los cubanos que resisten el hambre, la falta de corriente, de agua y hasta de gas para cocinar.

¿Quién iba a imaginar que en pleno siglo XXI sería un lujo tomarse un vaso de agua fría y bañarse?

Es lo que va quedando del socialismo mediocre, y cada vez más surrealista, que Fidel impuso por conveniencia.