sábado , 25 julio 2026

O Levy, el incompetente

Aleaga Pesant Report analiza la figura del funcionario incompetente a partir de la gestión del ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, en medio de la crisis eléctrica que atraviesa Cuba. El comentario identifica tres rasgos de la incompetencia administrativa —falta de resultados, ausencia de autocrítica e incapacidad para tomar decisiones eficaces— y sostiene que la prolongada crisis energética refleja el agotamiento del modelo de gestión estatal y la creciente desconfianza de la ciudadanía hacia el discurso oficial.

¿Cuáles son las tres principales características del funcionario incompetente?

Bueno, la primera es la falta de resultados concretos. Promete planes, estrategias, avances, 176 medidas, 63 medidas, 33 medidas y, al final, no resuelve nada. No tiene la capacidad para resolver. Los problemas persisten, empeoran bajo su mando y siempre hay excusas eternas: bloqueos, sanciones, problemas.

La segunda característica es la ausencia de autocrítica y responsabilidad. Nunca, nunca, nunca renuncia a su cargo, nunca renuncia a su beneficio. Él sigue como si nada, como si fuera eterno, y sigue de funcionario. Él no se debe al soberano, él se debe a sí mismo. Y, como tal, como la burocracia, que es un animal vivo, la burocracia se perpetúa, se mueve, pues el funcionario no tiene ni crítica ni responsabilidad.

Y el tercer elemento: la incapacidad para adaptarse y tomar decisiones responsables, decisiones que cuestan, pero que son necesarias para llevar adelante su trabajo. Es, al final, un cobarde, un burócrata, un tipo que está medrando. Esas son las características del funcionario incapaz.

¿Y por qué digo esto? Bueno, ¿a quién puedo encerrar yo en este comentario? ¿Quién es ahora mismo la máxima figura visible del funcionario incompetente?

Hola, esto es Aleaga Pesant Report desde La Habana, Cuba, buscando espacios para poder transmitir debido a la gran desconexión que hay en la isla. Hoy abordaré, mal y rápido, un solo tema: O Levy, el incompetente.

Pero, como siempre dice Petronio, el árbitro del buen gusto, la prisa no es elegancia.

Te quiero hablar hoy de Víctor Manuel Domínguez, mi compañero de muchos años de trabajo. Un hombre brillante, erudito, un ensayista de primera, un escritor conocido, periodista por su humor, por su humor criollo, cubano, por su capacidad para burlarse del régimen.

Víctor falleció el pasado 10 de diciembre y dejó varias obras. Estamos hoy en un escenario diferente; no las tengo a mano, pero sí se las presentaré en cuanto tenga la oportunidad.

Pero volviendo al tema de marras, el personaje incompetente.

La última intervención de Vicente de la O Levy, en la Mesa Redonda, hablando del tema de la electricidad, cuando dijo: “Bueno, señores, no van a tener electricidad; adáptense porque no van a tener electricidad”, es como volver al siglo XVI, ya no al XIX ni al XVIII.

La incapacidad que tiene el gobierno para poder responder a las necesidades de la ciudadanía, de la producción y de los servicios… no sé, no sé qué van a hacer. Es un Estado realmente en decrepitud.

Pero ¿qué es lo que el ciudadano común está hablando de la última intervención, hace dos o tres días, de Vicente de la O Levy, quien es ministro de Energía y Minas desde el año 2022?

Bueno, primero, promesas incumplidas, optimismo repetido en vacío. Muchos lo acusan de repetir narrativas de progreso y soluciones sin resultados. Ejemplos: promesas de soberanía energética, incorporación de cientos de megawatts antes del 26 de julio o generación sin combustible importado, que no se cumplen. Frases que ya son como el cuento de la buena pipa, el de nunca acabar, el resumen del hartazgo de la ciudadanía.

Las explicaciones la ciudadanía las ve como excusas. Hay críticas muy fuertes a enfatizar el bloqueo o el cerco energético cuando… espérate, si hay cerco energético, ¿tienes petróleo o no tienes? ¿Se va a la planta o no se va a la planta? Cuando se cae el sistema, ¿por qué se cayó, O Levy? Eres tan incapaz que me da gracia.

Además, eres un… tengo que recordártelo. O sea, eso quiere decir que te das una buena mala vida, una vida insalubre, comes mucho.

Él no se autocritica, él no dice, él no pone el cargo a disposición, porque además eso es lo que debe hacer la gente honesta: dejar el cargo a disposición. Y la gente se lo está diciendo. Siempre habla de logros, de avances, del sacrificio de los trabajadores energéticos, que no es menos cierto que tratan de hacer lo posible, pero él no sufre los problemas de la población y, como tal, no tiene la función de autocriticarse.

Y la gente lo está diciendo: usted no se autocritica, usted no tiene moral para seguir hablando de energía en Cuba.

Y, por último, no menos importante, la desconfianza general. Hablan más de lo mismo. En plataformas como Facebook, a Cubadebate le están dando hasta con la parte de abajo del bate. En X hay indignación por la brecha entre el discurso oficial y la realidad diaria.

Algunos lo ven como parte de un patrón de comparecencias que no resuelven las crisis estructurales que tiene el país.

Vicente de la O Levy en mal momento ha llegado y, no solamente en mal momento, sino que lo hace muy mal.

Les recuerdo, esto es Aleaga Pesant Report desde La Habana, Cuba, y si los informativos dan noticias, nosotros las ponemos en contexto.